Dos películas antagónicas de sangre, espadas y venganzas

Ambas coinciden en ser del 2006, extranjeras, sacar a relucir los aceros y tener una ambientación o temática más o menos histórica.

Macbeth en Melbourne

Macbeth: el otro día descubrí en Extreme teuve una versión australiana que me tuvo clavada al sofá (bueno, eso no es nada difícil) el caso es que manteniéndose probablemente bastante fiel al texto original, conseguía engancharme y eso que me conozco de cabo a rabo el argumento de verla en teatro y en cine en varias ocasiones y versiones. Viendo la ficha en IMDB no me extraña que me gustara porque es de Geoffrey Wright el director Romper Stomper, una película descarnada sobre nazis en el país de los canguros con un Russell Crowe jovencísimo y… nada descarnado. Volviendo a Shakespeare decir que me encantó la manera en que encajaba las actualizaciones de la acción dramática al punto de que me quedé intrigada por saber en qué se iba a convertir el bosque de Birnam en esta version de gánsters de Nunca Jamás. No me defraudó. Rara, como casi todas las películas australianas, solo añadiré que según sus criterios, acaba bien (lo que quiere decir que hay alguno que no muere). Una última reflexión: ¿por qué, señor, tenemos tan mala suerte, salvo excepciones, con la adaptación de nuestros clásicos?

hana yori mo naho, más aún que las flores

Hana Yori Mo Naho: definitivamente una de mis películas favoritas. Más allá de la comedia costumbrista sobre un samurai muy patoso, una optimista visión del valor del perdón, la amistad y la vida frente a la muerte estéril por orgullo y venganza ¡Chúpate esa Takeshi! No obstante, en Hana, no falta el tono trágico, con algún personaje como sacado de Vida de Oharu o de Donzoko. La película se llama Flor (en realidad, más aún que las flores) y sí, la historia ha florecido y ha dado extraños frutos. Quizás no sea una obra maestra pero a mí me hace sonreir cada vez que la veo. Hirokazu Koreeda, su director la hizo pensando en el espíritu de venganza que barrió el mundo tras el 11-S, pero no cunda el pánico, que no se nota. En realidad, es una historia intemporal ambientada en el siglo XVIII. Para entenderla mejor, viene bien conocer lo ocurrido con los 47 ronin, contrapunto de la historia de Sozaemón, el joven que se ve obligado socialmente a la venganza y que escoge su particular versión de la valentía. Todos los actores están bien, aunque para mi el mejor, Arata Furuta.

Acerca de Dictina

Online desde 1.995. Siempre de cabeza, siempre del revés.
Esta entrada fue publicada en Personal. Guarda el enlace permanente.